Trabajé durante muchos años en la Fundación Bancaja, siempre de cara al público...atendiendo dudas y preguntas, algunos malos gestos y sobretodo, muchas sonrisas.
Imposible es la historia real de una chica sordomuda y una chica ciega que vinieron una tarde a la recepción del centro cultural. La chica sordomuda sólo podía hablar con los gestos que la chica ciega no podía ver, así que, entre ellas, sus manos y su tacto eran lo único con lo que eran capaces de ver y sentir, de hablar y escuchar.
Imposible es su título porque habla de todas esas situaciones que, como ésta, te golpean el alma, para avisarte que la vida está llena de magia y misterio...y que la modifican, para demostrar la existencia de sorpresas tan bellas, que se escapan de la cotidianidad y que parecen imposibles.
Esto es lo que viví un fin de semana cualquiera de 2011.
Imposible es la historia real de una chica sordomuda y una chica ciega que vinieron una tarde a la recepción del centro cultural. La chica sordomuda sólo podía hablar con los gestos que la chica ciega no podía ver, así que, entre ellas, sus manos y su tacto eran lo único con lo que eran capaces de ver y sentir, de hablar y escuchar.
Imposible es su título porque habla de todas esas situaciones que, como ésta, te golpean el alma, para avisarte que la vida está llena de magia y misterio...y que la modifican, para demostrar la existencia de sorpresas tan bellas, que se escapan de la cotidianidad y que parecen imposibles.
Esto es lo que viví un fin de semana cualquiera de 2011.
Como un imposible, entre ellos,
escuchar a un ciego, un sordo,
ver a un sordo, un ciego.
Y conversar con sus signos,
invisibles y silenciosos.
Y hablar con sus manos,
sin imágenes y sin voz.
Comprenderse, con el movimiento
del lenguaje de su tacto,
tan sólo, como un imposible.

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